Salsa de tomate viva

Salsa de tomate viva (en 10 min)

Como ya hemos comentado en publicaciones anteriores, en Depuración Corporal, tenemos la profunda creencia de que, comer sano, también es sinónimo de comer sabroso, de que podemos disfrutar realmente de algo que, además de «nutrirnos de verdad» nos llene de placer comerlo.

Hacer una transición agradable hacia una mejor calidad de vida, es vital para no abandonar el cambio ante la primer tentación, ya que, las oportunidades de acceder a comida no saludable, estarán allí en muchos momentos.

Para ello, es imprescindible que nuestros alimentos nos sean placenteros y no un pesar comerlos. Por ello, hoy compartimos con tod@s ustedes esta magnífica receta de salsa de tomate viva, llena de salud y sabor.

Beneficios del tomate seco (deshidratado)

El tomate seco o deshidratado tiene varias propiedades interesantes de las que podemos beneficiarnos, y una de ellas es su concentración de vitamina C. Esta vitamina es doblemente importante ya que, además de no poder prescindir de ella, cuando cocinamos la comida suele degradarse en gran parte por la exposición al calor. Por lo cual, nuestra química corporal agradece enormemente que podamos ingerirla en grandes cantidades y en un estado inalterado para cumplir todas las funciones que ella desempeña.

Su característico color rojo nos aporta vitamina A (licopeno), que junto a la vitamina C forman un excelente «tandem» desintoxicante de nuestro cuerpo.

En paralelo nos aporta importantes antioxidantes y tiene un contenido en calcio y potasio que lo hace importante para otras áreas vitales de nuestra bioquímica corporal.

Ingredientes:

  • 1 taza de tomates cherry o pera (maduros)
  • 1 diente de ajo
  • 6 hojas de albahaca
  • 2 o 3 tomates secos (deshidratados)
  • 1 chorro de aceite de oliva virgen extra
  • 1 pizca de orégano
  • 1 pizca de sal del Himalaya
  • Condimentar al gusto (pimentón ahumado, sal, ají molido…)

Preparación:

Hidratar el tomate seco con un poquito de agua bien caliente y dejar reposar de 5 a 10 min.

Descartar el agua de los tomates en remojo y añadirlos la batidora junto con el resto de los ingredientes y mezclar hasta obtener una textura de salsa de tomate.

Si deseamos que la salsa no esté demasiado fría para acompañar lo que vayamos a comer, siempre podemos entibiarla un poquito pero sin llegar a la cocción, ni tampoco debemos llegar a que esté «caliente», ya que esto degrada sus nutrientes en gran medida.

¡Listo, a disfrutar!


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