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¿Qué es el miedo?

Las emociones (parte 2/7) – El miedo

En nuestro post anterior ¿Conoces tus emociones? indicábamos que el miedo es una emoción primaria, de acuerdo a la clasificación de Paul Ekman. En este post quiero analizar contigo esta emoción para poder entenderla mejor y usarla a nuestro favor.

¿Qué es el miedo?

El miedo es una emoción primaria que se activa cuando percibimos un peligro o amenaza, de esta forma aseguramos nuestra supervivencia. Es una emoción común que tenemos los seres humanos con los animales y está relacionada con la muerte o el fracaso.

¿Para qué sirve el miedo?

Si vemos el miedo como emoción primaria para escapar de un peligro o amenaza, puede ser saludable, nos manda señales para asegurar la supervivencia, pero este miedo es corto en el tiempo, una vez el peligro haya pasado, la emoción desaparece. Es saludable porque hace que nuestra frecuencia cardíaca aumente, el corazón bombee más fuerte y haga llegar más sangre a los músculos, que se activarán y trabajarán más fuerte para poder emprender la huida. Pongamos un ejemplo: vamos caminando por la calle y percibimos que alguien nos sigue, en ese momento se activa la emoción del miedo, pero saludable, porque nuestro organismo nos preparará para huir lo más rápido posible y no ser atacados y sobrevivir.

El problema es cuando el miedo surge de forma no saludable, entonces debemos analizarnos para conocer qué ha ocurrido en la infancia o en nuestra vida, cuál es el evento traumático que está condicionando mi presente. En su momento el miedo pudo haber sido saludable para poder escapar de esa amenaza o peligro, pero el problema es que nunca desapareció, la emoción quedó enquistada o anclada.

Veamos el siguiente ejemplo: un niño que de pequeño escuchaba golpes en la mesa cuando sus padres discutían muy fuerte y las cosas se torcían, se llenaba de miedo y huía a su cuarto. En el presente, ese niño trabaja en una empresa en la que su jefe tiene una forma de hablar agresiva y la acompaña con golpes en la mesa para dirigirse a sus empleados. En esos momentos, aparecerá nuevamente la sensación de miedo para esa persona, pero esta vez puede estar enmascarada por la ira o sensación de incomodidad ante los hechos. El niño interior no fue sanado de aquellos recuerdos traumáticos que vivió, por lo que una Terapia Regresiva ayudaría muchísimo a volver al pasado y trabajar sobre esta emoción anclada.

La emoción del miedo puede aparecer también como emoción secundaria enmascarando otra, como por ejemplo: cada vez que mi jefe me pide algo, siempre lo hago, tengo miedo a decirle que no. En realidad puede que lo que esté ocurriendo es que la emoción principal que debo trabajar sea la asertividad.

Por otro lado, tenemos los miedo irracionales, que tampoco son saludables. Estos miedos surgen de nuestros pensamientos, son aprendidos por asociaciones o condicionamientos. Por ejemplo, el miedo a la oscuridad, a la muerte.

Y ¿cómo se refleja en nuestro cuerpo?

Cuando la emoción del miedo se activa, comenzamos a sentir sudoración, nuestra frecuencia cardíaca aumenta y con ella la respiración, por lo que empezamos también a hiperventilar. Comenzamos a sentir tensión muscular, nuestros ojos se abren, las cejas y los párpados superiores se elevan y los labios se retraen.

¿Cuántos tipos de miedos hay?

Los miedos pueden clasificarse de varias formas atendiendo a si el estímulo es real o irreal. Algunos tipos de miedos más frecuentes son: el miedo al fracaso, el miedo a la muerte, miedo a la soledad, a la oscuridad, …

Es muy importante tratar el miedo en los niños para que éste no determine ciertos patrones de conducta en su edad adulta.

¿Cuáles agregarías a la lista? ¿Te atreves a identificar los tuyos?

¿Cómo puedo gestionar mis miedos?

Una terapia que ayuda muchísimo a equilibrar nuestras emociones cuando éstas son patológicas y por tanto hay un desequilibrio es la de Flores de Bach. Dentro del primer grupo de la clasificación de Bach, encontramos diferentes flores que pueden tratar esta emoción atendiendo al tipo de miedo que tenga la persona: Heliantemo, Mímulo, Cerasifera, Álamo Temblón y Castaño Rojo.

La meditación es una práctica importantísima como complemento para tratar los miedos, ya que el objetivo de ésta es estar en el presente, el aquí y ahora. Los miedos patológicos son proyecciones del pasado o temores del futuro, por eso la meditación nos ayuda, porque nos trae de vuelta al momento presente. No se puede vivir anclado al pasado, el pasado ya ocurrió y no existe ahora, podemos trabajar cosas que nos afectan en el presente, pero no anclarnos a él. El futuro tampoco existe, porque no ha ocurrido, temer a algo futuro es innecesario. Lo verdaderamente importante es el presente, lo que vivimos aquí y ahora.


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